miércoles, 4 de febrero de 2009

La manía de mentir en re menor

Es uno de esos reflejos

Que aún no he aprendido a controlar

El amputarte las verdades

Para evitar el dolor

En la medida de lo posible.


Pero en estos casos

Es siempre inevitable

La sensación de cabos sueltos

Causada por los paréntesis

Que no abrazan ninguna acotación.


Lo mismo que querer alcanzar

El retrato torcido de la pared

Para enderezarlo

Después de haber perdido las piernas

O sacar el violín del estuche para afinarlo

Y tocar la partita de Bach que no salía

Cuando el accidente nos deja

Sin dedos de por medio.

1 comentario:

Diego dijo...

mae bofo muy bueno. siga escribiendo que aquí esperamos las entradas