Agosto del 2011
Para alguien ya será preciso
escribir la historia de alguna puta
ambientada en el 92
La lata de un taxi del aeropuerto
amortigua la bulla amorfa
que emite el conjunto de cosas
al que llamamos Chepe
Y mantener el equilibrio
en el vinil grasoso de los asientos
secreta la dosis de adrenalina
que, en teoría,
produce volver a casa
La lata de un taxi del aeropuerto
magnifica los gemidos del datáfono
cuando el chofer pasa la misma credomatic
con la que compraste los souvenirs
Y entonces te das cuenta
de que las millas acumuladas
no son directamente proporcionales
a lo lejos que estuviste
de todos nosotros.