Donde puso su mano
Ya no crece
Más la barba.
Ahí
En esa mejilla
Se detuvieron ella
Y su tiempo.
El resto del rostro
Es solo un trozo
De carne ansioso
Y cubierto de papelitos blancos
Manchados de sangre.
domingo, 15 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
La manía de mentir en re menor
Es uno de esos reflejos
Que aún no he aprendido a controlar
El amputarte las verdades
Para evitar el dolor
En la medida de lo posible.
Pero en estos casos
Es siempre inevitable
La sensación de cabos sueltos
Causada por los paréntesis
Que no abrazan ninguna acotación.
Lo mismo que querer alcanzar
El retrato torcido de la pared
Para enderezarlo
Después de haber perdido las piernas
O sacar el violín del estuche para afinarlo
Y tocar la partita de Bach que no salía
Cuando el accidente nos deja
Sin dedos de por medio.
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