Me verás llegar
Cruzando el puente
Como un presagio trágico
En slow motion
Y de nuevo serás presa
Del intenso calor
Que te recorrío toda
La primera vez
Aquel día que no ubicás bien
En mil nueve ochenta y cuatro.
Me verás llegar
Cruzando el puente
Como un presagio trágico
En slow motion
Y de nuevo serás presa
Del intenso calor
Que te recorrío toda
La primera vez
Aquel día que no ubicás bien
En mil nueve ochenta y cuatro.
El ronroneo del auto alejándose en reversa
Un beso largo al Jack Danile’s
Maniobras de evasión
Para anclarse al protocolo
Y así no correr de noche desnudos
Ningún maratón con el viento en contra
Tan rápido que nos hiele todo
Y nos deje sin nada
Vos eternamente tirada en el sofá
Mi heroine chic girl de portada
Quieta
Alumbrando la casa
Con el pecho todo encendido
En puras rabietas e indecencias
Yo con la tele encendida
Y los ojos fijos en la leyenda
Que hace unas horas
Grabé en lo entreabierto de la puerta
“Acá nada dura
Lo que tiene que durar”.
Es uno de esos reflejos
Que aún no he aprendido a controlar
El amputarte las verdades
Para evitar el dolor
En la medida de lo posible.
Pero en estos casos
Es siempre inevitable
La sensación de cabos sueltos
Causada por los paréntesis
Que no abrazan ninguna acotación.
Lo mismo que querer alcanzar
El retrato torcido de la pared
Para enderezarlo
Después de haber perdido las piernas
O sacar el violín del estuche para afinarlo
Y tocar la partita de Bach que no salía
Cuando el accidente nos deja
Sin dedos de por medio.