
En el kilómetro 103
agotó su pequeña verdad
un ceño inmóvil
que enmarca el retrovisor
después de haber entendido
los relatos paralelos al oficial
dispuestos entre paréntesis
como el cuerpo rocoso
desprendiéndose
a la orilla de la autopista.
(o todas las otras figuras
colgadas de la inmensidad
párpado adentro).