Desde la esquina más disponible del monitor
repaso con el índice
las veces que busqué alguna cosa
en la enorme estancia
que se abre segundos antes
de cualquier gran colición
¿Quién ahoga un silencio
en el absurdo de una solución a destiempo?
Si alguien gritara
se escucharía leve y a distancia
como las diminutas explociones
del papel que consume el cigarro
o la voz casi familiar que recita
aquel verso que escribiste a los trece
para explicarte a vos mismo
por qué los rostros se discipan
desde el cliché más inmediato
de una bocanada de humo.
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